De oquis
Adalberto Carrasquilla metió el gol de los Pumas en el empate ante el Querétaro, el domingo pasado en Ciudad Universitaria.
Pero Carrasquilla no debió haber jugado ese partido. Tendría que estar viendo los encuentros de su equipo por televisión, pues el jugador al que fracturó accidentalmente (Kevin Mier) no se ha recuperado ni ha vuelto a jugar desde que sucedió el percance.
Acaso apostando por no mancillar la relación con su casera la UNAM, el Cruz Azul decidió no solicitar la inhabilitación del mediocampista panameño, sin imaginar que la institución universitaria iba a rechazar la opción de volver a rentarle el estadio del Pedregal. La Máquina es ahora inquilina en Puebla.

Para evitar estas situaciones, debería inhabilitarse de oficio al jugador que deja fuera de acción por muchos meses a un colega de profesión. No estamos hablando de intencionalidad, que no hubo de la mala, sino del apartamiento automático de quien lesiona gravemente. No es pues un gol ilegítimo, pero sí el tanto de un futbolista que está jugando de oquis.
Mientras tanto, el Guadalajara sigue despertando buenos augurios. Después de vencer al Pachuca con un futbol dinámico, agradable y proponedor, la noche del martes batió a los Bravos de Juárez en la frontera.
Si bien no desplegó un futbol tan brillante como el del sábado pasado en la Perla Tapatía, mantuvo la propuesta ofensiva y dominó varios pasajes del choque ante los bien dirigidos por el portugués Pedro Caixinha.
Precisamente por ese dominio y una mayor posesión del esférico, resultó muy merecido el resultado triunfal.

Cuando los defensas juarenses daban el juego por empatado, salieron a comprar chicles y los madrugó Yael Padilla con una anotación in extremis.
Se repitió el cambio de Ángel Sepúlveda por Armando González, en esa interesante disputa por la titularidad en el eje del ataque. El Chiverío acabó jugando con dos puntas, el propio Sepúlveda y Ricardo Marín, el confiable delantero que está de regreso después de haber militado un año a préstamo con el Puebla.
Las Chivas regresaron de Juárez con 3 puntotes, encaramadas en el primer lugar de la tabla general. En cada duelo se sigue notando la mano del entrenador argentino Gabril Milito. Entendedor de la idiosincrasia y el talento mexicanos, está brindando una fórmula muy agradable y ganadora al conjunto rojiblanco. Qué bueno que se le mantuvo para esta campaña. Algo raro en una institución que ha cambiado de timonel tantas veces en los últimos veinte años.