Este jueves, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que condicionará la participación en las pruebas femeninas de los Juegos Olímpicos de 2028 a la realización de test cromosómicos, una práctica que ya se aplicó en el movimiento olímpico entre 1968 y 1996.
De acuerdo con el organismo, la admisión en las competiciones femeninas “estará reservada a personas de sexo biológico femenino” que no sean portadoras del gen SRY, según explicó en un comunicado tras una reunión de su comisión ejecutiva.
Con esta decisión, el COI da un giro respecto a las directrices establecidas en 2021, que permitían a cada federación deportiva definir sus propios criterios. La nueva política excluye tanto a atletas transgénero como a una parte de las deportistas intersexuales, quienes presentan variaciones genéticas de forma natural y han sido consideradas mujeres desde su nacimiento.
🚨El Comité Olímpico Internacional (COI) acaba de publicar su postura oficial sobre la categoría femenina en los Juegos Olímpicos.
— LuisCardenasMX (@LuisCardenasMx) March 26, 2026
Basados en la ciencia, priorizan la equidad y la seguridad de las atletas de élite frente a las ventajas biológicas. pic.twitter.com/0EMlOY2JEK
Se trata de la primera gran medida impulsada por la presidenta del COI, Kirsty Coventry, desde su elección hace un año. La normativa entrará en vigor a partir de los Juegos Olímpicos de 2028 y no tendrá carácter retroactivo.
Actualmente, disposiciones similares ya se aplican en disciplinas como el atletismo, el boxeo y el esquí, aunque su implementación ha enfrentado diversos retos legales y operativos.
Cabe recordar que el COI utilizó test de verificación de sexo entre 1968 y los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, antes de abandonarlos en 1999 debido a la presión de la comunidad científica, que cuestionó su validez, así como de su propia comisión de atletas.