La polémica sobre el uso del césped artificial en Tijuana no es nueva, y los jugadores siguen pagando las consecuencias.
El Estadio Caliente, hogar de los Xolos de Tijuana, se mantiene como un tema recurrente de debate en la Liga MX. La cancha sintética, aunque moderna, ha sido señalada como un factor que puede aumentar el desgaste físico y favorecer lesiones.
El ejemplo más reciente lo protagoniza Alexis Vega del Toluca. Tras el partido en Tijuana, el director técnico Antonio “Turco” Mohamed confirmó que el delantero “venía lastimado de la rodilla” y que la lesión muscular posterior fue consecuencia de haber estado protegiendo la pierna afectada, afectada por el esfuerzo extra que exige la superficie sintética.
La percepción del riesgo se extiende a jugadores de alto perfil que optan por no presentarse en el Estadio Caliente. André-Pierre Gignac (Tigres) y James Rodríguez (León) son los casos más visibles. Gignac ha evitado jugar en Tijuana de manera recurrente, medida preventiva respaldada por su cuerpo técnico para cuidar sus articulaciones. Por su parte, James decidió en septiembre de 2025 no viajar con León para enfrentar a Xolos, priorizando su estado físico sobre el compromiso puntual.
La polémica también se nutre de episodios con múltiples lesiones. Un ejemplo claro fue el partido entre Tijuana y Mazatlán en el Apertura 2024, donde cinco jugadores (entre ellos Rafael Fernández, Carlos González, Alonso Escoboza, Ramiro Franco y Hugo González) tuvieron que abandonar el juego por lesiones o molestias, un hecho que la prensa deportiva calificó como “insólito”.
Aunque los reportes médicos raramente apuntan al pasto sintético como único responsable, la experiencia de los jugadores y las decisiones preventivas de figuras como Gignac y James refuerzan la percepción de que la cancha del Estadio Caliente implica un riesgo mayor de desgaste y recaídas. Un tema que, seguramente, seguirá en debate mientras la Liga MX continúe usando superficies artificiales en algunos de sus estadios.