​¡Bombazo de último minuto! América cierra el fichaje de la joya uruguaya


El América volvió a mirar hacia Sudamérica. No con el reflector de una figura consagrada, sino con la lógica de proyecto. Thiago Espinosa es nuevo jugador de las Águilas y llega para reforzar la banda izquierda en este Clausura 2026, en una operación que confirma la intención del club: competir hoy, pero pensando en mañana.

El futbolista uruguayo, de apenas 21 años, arriba procedente de Racing de Montevideo bajo un esquema que ya se ha vuelto recurrente en Coapa: préstamo con obligación de compra, condicionado al rendimiento y la continuidad.

Un acuerdo que deja margen, pero exige resultados

La negociación se cerró con una cesión por un año, hasta finales de 2026, con una cláusula clara: si Espinosa cumple con un número determinado de partidos o minutos en cancha, el América estará obligado a ejecutar la compra definitiva de su pase.

La fórmula le permite al club evaluar su adaptación al futbol mexicano —ritmo, exigencia y presión— antes de realizar una inversión mayor. Para el jugador, el mensaje también es directo: las oportunidades se ganan en la cancha.

Experiencia joven, pero con rodaje

A pesar de su edad, Espinosa ya sabe lo que es competir al máximo nivel en su país. Fue titular indiscutible en la Primera División de Uruguay y sumó minutos en torneos internacionales como la Copa Sudamericana, un detalle no menor para un futbolista que ahora dará el salto a un club con presión permanente.

Competencia real en la lateral izquierda

Su llegada también reordena el panorama interno. En la banda izquierda, Espinosa competirá directamente con Dagoberto Espinoza, canterano que recientemente dejó atrás una lesión larga y ha sido utilizado en esa zona por el cuerpo técnico.

La apuesta es clara: elevar el nivel interno, provocar competencia y evitar zonas “cómodas” dentro del plantel.

Un América que sigue construyendo

Con este movimiento, América suma otro refuerzo extranjero a una plantilla que ya integran nombres como Raphael Veiga y Rodrigo Dourado. No todos llegan con el mismo cartel, pero sí con un objetivo común: sostener a un equipo que apunta a pelear tanto en Liga MX como en la Concacaf Champions Cup.

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