El cierre del Clausura 2026 presenta un duelo con múltiples lecturas para Cruz Azul, que no solo se juega su posición en la tabla, sino también un capítulo reciente de su historia. Enfrente estará Necaxa, con un protagonista que inevitablemente acapara los reflectores: Lorenzo Faravelli. El mediocampista argentino se reencontrará con su exequipo a pocos meses de su salida, en un contexto donde las emociones y las decisiones deportivas aún generan eco en La Noria.
Desde su llegada a Necaxa, Faravelli ha encontrado algo que había perdido en su última etapa como celeste: continuidad. Bajo la dirección de Martín Varini, el argentino ha disputado 14 de los 16 partidos del torneo, acumulando más de mil minutos en cancha. Su balance incluye dos asistencias y una expulsión, cifras que reflejan participación constante, aunque sin un impacto determinante en un equipo que ha transitado el torneo con más irregularidades que certezas.
Este presente contrasta directamente con su último semestre en Cruz Azul, donde su protagonismo se redujo de forma considerable. Durante el Apertura 2025, Faravelli apenas sumó 650 minutos, además de participaciones esporádicas en fases finales y torneos internacionales. La pérdida de peso dentro del esquema fue evidente, en un contexto donde nunca logró consolidarse como una pieza clave dentro del sistema del entonces técnico Nicolás Larcamón.
Su salida terminó siendo una decisión tanto deportiva como estructural. La necesidad de liberar plazas de extranjero, sumada a la llegada de Agustín Palavecino y a su falta de encaje táctico, empujaron al club a optar por la rescisión de su contrato. Ya instalado en Aguascalientes, Faravelli busca recuperar sensaciones y peso futbolístico, aunque su rendimiento sigue bajo la lupa. Ahora, frente a su exequipo, tendrá una oportunidad inmejorable para responder dentro del campo y reescribir su narrativa reciente.