Mantener la portería en cero y empatar ante una de las mejores escuadras del mundo es ciertamente algo positivo para la Selección Mexicana, pero es importante no perder de vista el contexto de las acciones dentro de un duelo contrario a los llamados «moleros».
La escuadra portuguesa se mostró superior en casi todo el partido. Lo único que le faltó fue ser contundente y concretar las numerosas llegadas que fabricó. En este sentido, el resultado de igualada a cero es un tanto engañoso.
Quedó confirmado que la Selección Nacional se encuentra lejos de las grandes potencias mundiales.
El público mexicano se le volteó a su equipo y coreó olés en el segundo tiempo, cuando los portugueses paseaban en el esférico. «El Tala» Rangel pasará a la historia como el primer portero mexicano al que se le lanza el grito homofóbico. El Estadio Azteca, mañosamente, puso música para encubrir la exclamación, mientras el árbitro guatemalteco Walter López se hacía el desentendido para no detener el juego.
El público reaccionó, quizá de forma desmedida, en proporción directa con el dinero que desembolsó para asistir a la reapertura del coloso. Por cierto, aunque el guardamenta del Guadalajara se perfila para ser titular, no hay que descartar la posibilidad de que el veterano Guillermo Ochoa aparezca en el arco en la Copa del Mundo.

También quedó confirmado que los naturalizados no marcan una diferencia sustancial. Álvaro Fidalgo tuvo una opción para anotar, pero le faltó carrocería para sacudirse la marca y disparar hacia el arco lusitano.
La máxima oportunidad de gol la tuvo Armando González. Falla garrafal. Un delantero verdaderamente letal que aspira a ser una figura, no puede fallar ese tipo de oportunidades clarísimas.
Rescataría la intensidad y el buen desempeño de jugadores como Johan Vásquez, convertido en el líder de la zaga mexicana, por encima de César Montes y sus bravuconerías, que lo ponen siempre cerca de la tarjeta amarilla.

Este martes, otro sinodal de categoría, el equipo de Bélgica en el Campo del Soldado de Chicago.
Segunda prueba de fuego en tres días para la oncena de Javier Aguirre, que anhela poder contar pronto con jugadores como Edson Álvarez, Gilberto Mora y Santiago Giménez en el Mundial de Norteamérica, dentro de poco más de dos meses.