Trece años tuvieron que pasar para que Seattle volviera a lo más alto de la NFL. Desde aquel Super Bowl XLVIII en 2014, la afición de los Seahawks había esperado el momento exacto para volver a celebrar. Y fue en el Super Bowl LX, en 2026, cuando la franquicia del noroeste de Estados Unidos escribió una nueva página dorada en su historia al vencer 29-13 a los New England Patriots.
No fue un partido inmediato, ni sencillo. Fue un duelo que se cocinó a fuego lento, con tensión, errores, defensivas dominantes y un cierre que terminó por inclinar la balanza.
Un inicio tenso, dominio sin recompensa total
Desde la primera serie ofensiva quedó claro que el partido no sería explosivo. Seattle tomó la iniciativa, pero se encontró con una defensiva de New England bien plantada. Aun así, los Seahawks lograron imponer condiciones en el control del reloj y la posición de campo.
Jason Myers fue protagonista temprano, convirtiendo goles de campo de 33, 39 y 41 yardas, suficientes para que Seattle se fuera al descanso con ventaja de 9-0. El marcador era corto, pero reflejaba el dominio territorial de los Seahawks.
Los Patriots, con Drake Maye al mando, no lograron encontrar ritmo. Las series se diluían, los despejes se acumulaban y la ofensiva nunca terminó de asentarse en la primera mitad.
ventaja mínima y expectativa máxima
Al descanso, el marcador decía 9-0. Un partido cerrado, de nervios, donde cualquier error podía cambiar la historia. Mientras el estadio se volcaba con el espectáculo de medio tiempo encabezado por Bad Bunny, Seattle regresaba al vestidor con una certeza: estaba más cerca, pero aún no había ganado nada.
El último cuarto: la defensiva decide el Super Bowl
Cuando el partido entró en su tramo final, la defensiva de Seattle tomó el protagonismo absoluto. En un momento clave, Drake Maye fue capturado, perdió el balón y Nwosu lo devolvió 44 yardas hasta la zona de anotación. Un touchdown defensivo que prácticamente sentenció el juego.
Aunque los Patriots lograron anotar nuevamente con un pase a Stevenson, ya era demasiado tarde. Seattle amplió la ventaja con un gol de campo más y cerró el partido con autoridad.
El marcador final: 29-13.
THE SEATTLE SEAHAWKS ARE SUPER BOWL LX CHAMPIONS 🏆 pic.twitter.com/EuftZfN9lP
— NFL (@NFL) February 9, 2026
Un MVP histórico y una victoria con significado
El Super Bowl LX dejó un dato histórico: el primer corredor en ganar el MVP del Super Bowl desde 1998, una muestra clara del enfoque físico y equilibrado que tuvo Seattle durante todo el partido.
Pero más allá de los números, esta victoria tuvo un valor simbólico. Seattle tomó revancha de aquella dolorosa derrota ante los Patriots años atrás y confirmó que su proyecto volvió a estar a la altura del escenario más grande del deporte.
Seattle, campeón otra vez
Son dos Super Bowls en la historia de la franquicia. Dos generaciones distintas, trece años de distancia y una afición que volvió a celebrar. Seattle no ganó con espectáculo inmediato, ganó con paciencia, defensiva y momentos clave.
El Super Bowl LX ya es parte de su historia. Y esta vez, el final fue distinto.