Ángel Sepúlveda pasó de la frustración al desahogo en cuestión de minutos. Con Chivas abajo 1-0 ante Atlas, el delantero tuvo en sus botines la oportunidad de empatar desde el punto penal, pero Camilo Vargas adivinó su disparo y mantuvo la ventaja rojinegra. El arquero colombiano volvió a aparecer como figura en el Estadio Jalisco, mientras el Rebaño veía escapar una ocasión inmejorable para igualar el Clásico Tapatío.
Pero Sepúlveda no se quedó lamentando el error. El atacante volvió a aparecer en el área y se reivindicó marcando el 1-1 para Chivas, devolviendo la vida al equipo de Gabriel Milito en un partido que se había complicado tras el gol de Kevin Zenón al inicio del segundo tiempo. El tanto cambió nuevamente el ambiente del Jalisco y dejó completamente abierto un Clásico que entró a sus minutos finales cargado de tensión.
Chivas había generado las oportunidades más claras desde la primera mitad e incluso vio cómo una anotación de Ricardo Marín era anulada por fuera de juego. Después del golpe de Zenón y del penal desperdiciado, Sepúlveda encontró su revancha personal y regresó al Guadalajara a la pelea por los tres puntos y, sobre todo, por el orgullo de la ciudad.