El auxiliar de los Diablos Rojos reconoció que el flojo inicio ante Tigres costó caro y alertó sobre la fragilidad defensiva tras recibir seis anotaciones en dos partidos.
Toluca se marchó del Estadio Universitario con las manos vacías y una seria llamada de atención. Tras caer frente a Tigres en un choque de alta intensidad, Pablo Morant, auxiliar técnico escarlata, compareció en conferencia de prensa y fue directo en su autocrítica: regalar los primeros compases ante un rival de jerarquía resulta letal, sobre todo cuando los objetivos del club apuntan a lo más alto de la Liga MX.
«Fue un juego muy parejo, pero nuestros primeros 15 minutos fueron muy malos. Nos costó acomodarnos en el primer tiempo. En el segundo fuimos un poquito superiores, tuvimos el dominio de la pelota, pero en líneas generales el resultado del partido fue justo», admitió Morant de arranque.
La zaga escarlata, bajo la lupa
El foco principal de preocupación en el seno mexiquense recae en la zona baja. Morant subrayó que los Diablos han perdido la solidez que los caracterizó en el inicio de la campaña, acumulando desconexiones que terminan reflejándose directamente en el marcador.
«Nos viene sucediendo hace un par de partidos; hay cuestiones que solucionar, muchos altibajos y lagunas dentro del mismo juego. Los últimos dos encuentros recibimos seis goles y es lo que tenemos que mejorar. Me parece que son muchos goles para un equipo que aspira a ser campeón», sentenció con firmeza.
El asistente técnico enfatizó que la cuota goleadora del equipo sigue respondiendo, pero no servirá de nada si no se recupera el orden: «En ofensiva siempre convertimos, pero tenemos que volver a ser el equipo del inicio del torneo al que casi no le hacían goles».
La expulsión en el banquillo y la lección ante rivales directos
Consultado sobre la tarjeta roja vista en el banquillo mexiquense tras un intercambio en la zona técnica con el arquero rival Nahuel Guzmán, Morant aclaró que no presenció el momento exacto de la infracción: «Hablé recién al finalizar el partido, pero no estaba en el momento en que sucedió. Guzmán se acercó a la banda, le dijo algo y producto de eso fue lo que pasó cuando fue a comentarle al árbitro; no sé más de la expulsión».
Finalmente, de cara a la recta final de la fase regular y la Liguilla, el estratega hizo un balance de lo que representan estas pruebas contra contendientes directos al título:
«Más preocupante fue el primer tiempo con Cruz Azul y el primer tiempo hoy en la cancha de Tigres porque son rivales directos, rivales con la misma jerarquía que nosotros. No nos podemos dar el lujo de entrar tan livianitos como entramos; se intentó, se hicieron cosas buenas en el complemento, pero no alcanzó porque el inicio fue malo», concluyó.