El Apertura 2026 comenzó con un golpe para Chivas. Toluca salió del Estadio Akron con un triunfo 2-0 en la Jornada 1 y dejó al Rebaño con dudas desde el arranque. Siete fechas después, la fotografía es muy distinta.
El equipo de Gabriel Milito ocupa el segundo lugar con 14 puntos, producto de cuatro victorias, dos empates y una derrota. Guadalajara encontró una identidad que combina posesión, presión y contundencia.
De la derrota a una racha que cambió el torneo.
La reacción comenzó con el 1-0 ante Juárez y continuó con un empate frente a Puebla. Después llegaron triunfos ante Santos y Tijuana, un empate en Pachuca y la goleada 3-0 sobre Atlético de San Luis.
Chivas golpeó dos veces antes del minuto 10, controló el ritmo y cerró el partido sin permitir una reacción del rival.
Con ese triunfo, Guadalajara llegó a cuatro victorias en siete jornadas y se instaló momentáneamente como sublíder.
Más variantes para atacar.
Uno de los cambios más importantes está en la producción ofensiva.
Roberto Alvarado es referente y suma cuatro goles en el torneo, mientras Ricardo Marín también ha respondido con goles importantes. Ante San Luis, Richard Ledezma marcó su primer tanto del Apertura.
La salida de Armando “Hormiga” González rumbo al Olympiacos obligó a Milito a buscar nuevas soluciones, pero el ataque no se detuvo. El peso goleador comenzó a repartirse.
Un Chivas más equilibrado.
El crecimiento también se nota sin balón. Después de siete partidos, Chivas ha recibido seis goles y dejó su portería en cero ante Juárez, Santos y San Luis.
La posesión también sirve para controlar encuentros. Contra Atlético de San Luis, el Rebaño completó 564 pases y convirtió sus tres disparos a portería.
Todavía queda mucho torneo, pero Chivas ya no parece aquel equipo que comenzó perdiendo en casa.
Hoy es segundo lugar, suma resultados y encuentra nuevas formas de competir.
La pregunta ya no es si Guadalajara puede reaccionar.
Ahora es hasta dónde puede llegar esta versión del Rebaño.