El proyecto de Gianni Infantino comienza a perder fuerza; luego de que algunas confederaciones se pronunciaran en contra de la privatización de distintos torneos de la FIFA, ahora, una de las personas más cercanas a Infantino ha presentado su renuncia en medio de toda la polémica generada por la propuesta.
La persona que renunció fue Carlos Cordeiro, quien era uno de los principales asesores de Infantino. En su carta de dimisión dejó clara su postura al expresar su desacuerdo con la iniciativa. Además, aseguró que no participó en el desarrollo de la propuesta y advirtió que esta representa “un mal negocio para el futuro del fútbol”. Cordeiro argumentó que podría comprometer la gobernanza y la esencia de las competencias organizadas por el máximo organismo del fútbol.
La salida de Cordeiro representa un golpe duro para Gianni Infantino, ya que era uno de los colaboradores más cercanos que tenía. De hecho, fue pieza clave para la organización del Mundial 2026; su renuncia hace dudar sobre si realmente el proyecto que están impulsando para la privatización es sólido.
“No puedo quedarme con los brazos cruzados mientras la FIFA se plantea vender una participación en la Copa del Mundo. Es un mal acuerdo para las asociaciones miembro, para el fútbol y para el futuro del deporte”, afirmó Cordeiro en la misiva.
Aunque el presidente del máximo organismo esté convencido de que no está atentando contra la integridad y la esencia del fútbol, las posturas de diferentes confederaciones (Sobre todo de su gente más cercana) hacen dudar incluso de si el italiano podrá mantenerse al frente del organismo.
Aún hay mucho que contar dentro de esta historia, en la que, por el momento, es Infantino el que está perdiendo, ya que su proyecto ha ido perdiendo fuerza. Algo que podríamos comparar con lo que pasó hace unos años con la Superliga de Europa, en la que poco a poco los clubes comenzaron a desestimar la idea de Florentino Pérez, a tal grado que quedó prácticamente en el olvido.
Ahora se vive un caso muy similar con la FIFA: una idea que para muchos podría sonar revolucionaria, pero que en realidad no lo es. Las confederaciones han mostrado su desaprobación y es probable que en el futuro más gente del fútbol comience a hablar sobre este tema y a fijar su postura.