Cuando Colombia enfrente a Uzbekistán en su debut dentro de la Copa del Mundo este miércoles en el Estadio Ciudad de México, gran parte de las miradas estarán puestas en James Rodríguez. A sus 35 años, el capitán cafetero disputará la que apunta a ser la última justa mundialista de su carrera, cerrando un ciclo que lo convirtió en uno de los futbolistas más importantes en la historia de su país.
Dejó huella en el Real Madrid y México
La trayectoria de James lo llevó a jugar en algunos de los clubes más importantes del mundo, pero fue en el Real Madrid donde alcanzó uno de los puntos más altos de su carrera. Tras conquistar la Bota de Oro en Brasil 2014, el conjunto español apostó por él como una de las grandes estrellas del momento.
Con el equipo merengue conquistó dos Champions League, una Liga de España, dos Mundiales de Clubes y múltiples títulos más, además de formar parte del Equipo del Año de la UEFA en 2015.
Años después llegó al fútbol mexicano para vestir la camiseta del León. Su fichaje generó una enorme expectativa en la Liga MX y rápidamente se convirtió en uno de los jugadores más mediáticos del campeonato. Aunque su estancia fue breve, dejó muestras de la calidad que lo llevó a competir en la élite europea y mantuvo protagonismo rumbo al Mundial.

Un referente dentro del cuadro cafetalero
La importancia de James dentro del grupo colombiano sigue siendo indiscutible. A pesar del paso de los años, el capitán continúa siendo la principal referencia futbolística de una selección que busca volver a ser protagonista en el torneo.
Previo al debut frente a Uzbekistán, el técnico Néstor Lorenzo destacó la influencia que mantiene el mediocampista dentro del equipo.
«James ha ido creciendo en el aspecto físico y, por supuesto, su talento y sus condiciones lo convierten en un jugador diferente. Sin necesidad de recorrer tantos kilómetros como otros futbolistas, es capaz de marcar diferencias, darle claridad al juego y resolver situaciones importantes dentro del partido».
Sus compañeros también reconocen el peso que tiene dentro y fuera de la cancha. Carlos Gómez aseguró que:
«Es un jugador que ha hecho todos los Mundiales, es referente a nivel mundial, tiene mucha calidad y experiencia».
Mientras que Luis Suárez destacó la manera en que el colombiano suele elevar su nivel cuando representa a su país.
«La forma en la que James se transforma cuando se pone esta camiseta amarilla es un orgullo como deportista y tenerlo como compañero es un sueño para todo el equipo».
Legado colombiano
Si hay un lugar donde James ha mostrado su mejor versión, ese ha sido la Selección Colombia. El capitán llegó a esta edición del Mundial con más de 120 partidos internacionales, más de 30 goles y decenas de asistencias, cifras que lo colocan entre los jugadores más importantes en la historia del combinado cafetero.
Su momento más brillante llegó en Brasil 2014. Con apenas 22 años marcó seis goles en cinco encuentros, conquistó la Bota de Oro como máximo anotador del torneo y firmó ante Uruguay una de las anotaciones más recordadas en la historia de los Mundiales, una volea espectacular que posteriormente recibió el Premio Puskás de la FIFA.

Aquella actuación le valió también un lugar en el Equipo Ideal de la justa mundialista y lo convirtió en el primer colombiano en ganar la Bota de Oro de una cita internacional, un reconocimiento que hasta hoy sigue siendo uno de los mayores logros individuales en la historia del fútbol cafetero.
«Last dance»
El Mundial representa probablemente la última gran cita internacional para James Rodríguez. Después de más de 15 años defendiendo la camiseta de Colombia, el mediocampista afronta el torneo como el líder de una generación que busca volver a competir entre las mejores selecciones del planeta.
El duelo ante Uzbekistán marcará el inicio de ese último capítulo. Para Colombia, contar con James significa tener a un futbolista acostumbrado a los grandes escenarios y que históricamente ha elevado su nivel cuando representa a su país.
Con experiencia en Mundiales, una carrera llena de éxitos y el respeto absoluto de todo el vestidor cafetero, James Rodríguez buscará que su último Mundial sea también otro capítulo memorable de una historia que, cada vez que viste la camiseta de Colombia, parece escribir sus mejores páginas.