A solo unos días del arranque de la Copa del Mundo 2026, uno de los temas que más preocupa alrededor del Estadio Ciudad de México no está relacionado con el futbol. La disputa entre los propietarios de palcos y plateas y la administración del inmueble ha escalado a un punto que incluso ya se habla de posibles movilizaciones que podrían afectar el partido inaugural.
Mientras la FIFA afina los últimos detalles para la ceremonia de apertura y el debut de México frente a Sudáfrica, los dueños de estos espacios mantienen una batalla legal con Grupo Ollamani, empresa encargada de la operación del estadio.
¿Por qué comenzó el conflicto?
El problema gira en torno a los derechos que poseen los titulares de palcos y plateas desde la construcción del entonces Estadio Azteca.
Los propietarios argumentan que sus contratos les garantizan el uso de estos espacios hasta 2065, incluyendo el acceso a los eventos celebrados dentro del inmueble. Sin embargo, las reglas impuestas por FIFA para la Copa del Mundo establecen un control total sobre boletaje, zonas VIP, accesos, estacionamientos y servicios durante el torneo.
De acuerdo con los palcohabientes, las restricciones actuales les impiden comercializar sus localidades, acceder con alimentos y bebidas e incluso utilizar los estacionamientos vinculados a sus títulos de propiedad.
La advertencia que encendió las alarmas
La tensión aumentó después de que Roberto Ruano, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, lanzara un llamado público a Emilio Azcárraga para abrir una mesa de diálogo antes del inicio del Mundial.
El representante aseguró que llevan más de un año buscando acuerdos sin éxito y advirtió que existen grupos dispuestos a respaldar posibles movilizaciones si no se respetan los derechos que consideran adquiridos por contrato.
Las declaraciones generaron polémica porque se mencionó la posibilidad de realizar acciones de presión que podrían afectar la realización del encuentro inaugural entre México y Sudáfrica.
Faltan 3️⃣ días…
— Copa Mundial FIFA 🏆 (@fifaworldcup_es) June 8, 2026
La #CopaMundialFIFA tendrá partidos en tres naciones diferentes por primera vez en la historia. 🇨🇦🇲🇽🇺🇸 pic.twitter.com/4oKGqzkeWd
FIFA y la política de «sede limpia»
Parte del conflicto surge por las exigencias de FIFA para operar una Copa del Mundo.
El organismo solicita el control absoluto de localidades, accesos, áreas comerciales y servicios dentro de los estadios mundialistas. Esta política, conocida como «sede limpia», busca garantizar la operación del torneo bajo estándares internacionales y sin interferencias externas.
Por ello, algunos beneficios que tradicionalmente tenían los dueños de palcos no podrán aplicarse durante el Mundial, situación que ha provocado inconformidad entre los propietarios.
El tiempo se agota
Aunque algunos jueces han emitido medidas cautelares favorables para los palcohabientes, el conflicto todavía no está completamente resuelto. Los propietarios recibieron parte de sus boletos, pero continúan reclamando varios de los derechos que consideran vigentes.
Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, la presión aumenta para encontrar una solución que evite mayores complicaciones.
Por ahora, la inauguración sigue programada para el próximo 11 de junio en el Estadio Ciudad de México, pero la disputa por los palcos se ha convertido en un problema inesperado que mantiene la atención de organizadores, autoridades y aficionados a pocos días de que ruede el balón.