¡Giro total en el vestuario! Las diferencias de Arbeloa con el proceso de Xabi Alonso que sacuden al Real Madrid
En el Real Madrid, a veces los cambios no se explican con pizarras ni esquemas. Se sienten. Y eso es justo lo que está ocurriendo puertas adentro desde la salida de Xabi Alonso y la llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo del primer equipo. En apenas unos días, el vestuario ha pasado del desconcierto al cierre de filas, en un proceso tan abrupto como revelador.
El inicio no fue sencillo. La eliminación en Copa del Rey ante el Albacete dejó al nuevo técnico expuesto desde el primer minuto y encendió la impaciencia del Santiago Bernabéu. Los silbidos, lejos de pasar inadvertidos, calaron hondo. Pero, contra todo pronóstico, funcionaron como un punto de unión en un grupo que venía tocado y fragmentado.
El Bernabéu aprieta… y el vestuario responde
Tras la debacle copera, el ambiente en Valdebebas era frío, casi hermético. Cada futbolista parecía procesar el golpe por su cuenta. Sin embargo, la reacción de la afición en el siguiente partido de Liga cambió el escenario. La pitada fue general, directa, sin matices. Y eso, internamente, provocó algo distinto: el equipo dejó de mirarse hacia dentro y comenzó a protegerse como bloque.
Esa sensación se trasladó al partido de Champions frente al Mónaco. El Madrid no solo ganó, goleó. Y, más allá del resultado, lo que llamó la atención fue la actitud: un equipo más solidario, más compacto, con menos gestos individuales y mayor compromiso colectivo. El ruido externo terminó cerrando filas dentro.
Arbeloa y un mensaje sin intermediarios
En ese contexto aparece la figura de Álvaro Arbeloa. Su llegada no trajo grandes discursos ni revoluciones tácticas inmediatas, pero sí una idea clara de liderazgo. Dentro del vestuario lo definen como un técnico directo, cercano y con conceptos muy concretos. No hay rodeos ni dobles mensajes.
Una de las principales diferencias con la etapa anterior está en la forma de comunicar. Arbeloa centraliza todo. Es él quien explica, corrige, motiva y marca el camino. Su cuerpo técnico prepara las sesiones, pero interviene poco durante los entrenamientos. La voz es una, y el mensaje, también.
Para un grupo que venía saturado de estímulos, esa simplicidad ha resultado liberadora.
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— Real Madrid C.F. (@realmadrid) January 23, 2026
El contraste con la era Xabi Alonso
El cambio se entiende mejor al mirar atrás. El cuerpo técnico de Xabi Alonso estaba muy valorado a nivel profesional, pero su método era intenso. Mucho análisis, mucho detalle, mucha intervención. Las sesiones de video eran largas y específicas, y el trabajo en el campo replicaba constantemente esos escenarios.
La intención era clara: perfección táctica. El efecto, con el paso del tiempo, fue otro. Algunos jugadores sentían una sobrecarga mental, una insistencia mayor a la que estaban acostumbrados. No era una cuestión de calidad, sino de desgaste.
Con Arbeloa, ese enfoque ha virado hacia algo más simple: menos voces, menos correcciones constantes y más claridad en lo que se pide. El futbolista sabe qué hacer y desde dónde hacerlo.
Un margen corto y pruebas exigentes
El golpe ante el Albacete sigue ahí, como cicatriz reciente. Pero el Madrid ha reaccionado rápido. La victoria ante el Levante y la goleada en Champions han cambiado el tono general, aunque el margen sigue siendo mínimo. El calendario no perdona y los próximos compromisos, ante Villarreal y en Lisboa, servirán como termómetro real del proceso.
Dentro del vestuario la sensación es clara: en pocos días ha pasado mucho. Más de lo que marca el calendario. Arbeloa apenas comienza su camino, pero su forma de gestionar, comunicar y simplificar ya ha dejado huella. Ahora, como siempre en el Real Madrid, será el campo el que termine de dictar sentencia.