Se revela el gran problema del proyecto deportivo de Larcamón; ¿estropeará el campeonato de La Máquina?
El triunfo de Cruz Azul ante Atlas dejó sensaciones encontradas más allá del marcador. Mientras el resultado trajo alivio tras un inicio complicado del Clausura 2026, la imagen del banquillo celeste encendió las alarmas por los nueve jugadores disponibles como relevo. Esta postal, lejos de ser una circunstancia aislada, abrió un intenso debate sobre la planeación deportiva del club y, especialmente, sobre la gestión del plantel desde la banca.
Analistas y especialistas coincidieron en que la situación responde a una decisión consciente de Nicolás Larcamón. La postura del técnico argentino, según se explicó, es trabajar con grupos reducidos de 15 o 16 futbolistas “reales”, con el objetivo de evitar inconformidades internas y mantener un vestidor controlado. Sin embargo, esta filosofía ha comenzado a generar cuestionamientos por el impacto directo que tiene en la capacidad de respuesta del equipo.
El principal riesgo señalado es la falta de margen de maniobra ante imprevistos tácticos, lesiones o sanciones. Con un banco limitado, Larcamón se ve obligado a sostener esquemas aun cuando el contexto del partido exige variantes, una situación que podría pasar factura conforme avance el torneo y se acumulen los minutos en las piernas de los titulares. Para varios analistas, esta apuesta representa un riesgo innecesario en una liga tan exigente como la mexicana.
A ello se suma que gran parte de los suplentes disponibles provienen de la cantera y carecen de experiencia en escenarios de alta presión. La confianza casi absoluta en la preparación física y en la continuidad de un once base coloca al proyecto de Cruz Azul en una posición frágil. Si los resultados no acompañan o aparecen los contratiempos, el gran problema del equipo no estará en la cancha, sino en una banca que hoy luce corta y expuesta.