Manchester United entra en modo emergencia: los nombres que suenan para relevar a Rúben Amorim
La etapa de Rúben Amorim en el Manchester United llegó a su fin de manera abrupta, pero no sorpresiva. Las tensiones internas, un discurso cada vez más frontal y una gestión deportiva que nunca terminó de alinearse con la directiva terminaron por romper una relación que ya venía desgastada. Old Trafford, una vez más, vuelve a quedar en el limbo.
La decisión se tomó a primera hora y fue comunicada de forma escueta: Amorim dejó de ser el entrenador jefe. Con el equipo instalado en la sexta posición de la Premier League y un proyecto sin rumbo claro, el club activó de inmediato su plan de contingencia. Darren Fletcher asumirá de manera interina los próximos compromisos, pero el foco ya está puesto en el siguiente nombre propio.
Un adiós marcado por el conflicto
Más allá de los resultados irregulares, el punto de quiebre estuvo en el discurso. Amorim no escondió su incomodidad con la estructura del club y dejó claro que su rol iba más allá del banquillo. Sus declaraciones posteriores al empate ante Leeds fueron interpretadas como un desafío directo a la jerarquía deportiva, especialmente al director Jason Wilcox. El ultimátum fue leído… y respondido.
Manchester United, fiel a su historia reciente, vuelve a cortar antes de reconstruir.
🚨💣 BREAKING: Rúben Amorim has just been SACKED by Manchester United.
— Fabrizio Romano (@FabrizioRomano) January 5, 2026
Decision made this morning. pic.twitter.com/Xmz3x8mkO6
Los candidatos que aparecen en el radar
Con el puesto nuevamente vacante, el mercado de entrenadores se activó de inmediato. En Inglaterra ya circulan varios perfiles, algunos más realistas que otros, pero todos con argumentos distintos para asumir uno de los cargos más complejos del futbol europeo.
Xavi Hernández
El nombre que más ruido genera. Libre desde su salida del Barcelona, con experiencia reciente en un club de máxima exigencia y una idea de juego reconocible. Xavi encaja en el perfil de entrenador con peso institucional, algo que el United lleva años buscando. Su gran reto sería adaptarse al contexto de la Premier y a un vestuario que ha devorado proyectos completos.
Andoni Iraola
Una de las apuestas más coherentes desde lo futbolístico. Su trabajo en el Bournemouth ha sido consistente, competitivo y sostenible. Conoce la liga, entiende el ritmo y ha sabido construir equipos intensos sin grandes reflectores. Representa método, orden y crecimiento progresivo, justo lo que hoy no tiene el United.
Enzo Maresca
Talento táctico indiscutible, pero rodeado de interrogantes. Su reciente salida del Chelsea dejó dudas a nivel institucional, aunque su formación bajo el modelo Guardiola y su capacidad para estructurar equipos con balón lo mantienen en la conversación.
Oliver Glasner
Uno de los técnicos mejor valorados de la Premier en el último año. Su trabajo en el Crystal Palace, con un sistema bien trabajado y equilibrio defensivo, no pasó desapercibido. Curiosamente, utiliza una estructura similar a la que Amorim intentó imponer sin éxito. La diferencia: Glasner ha mostrado mayor flexibilidad y lectura del contexto inglés.
Michael Carrick
El factor emocional entra en juego. Carrick conoce el club, el entorno y la presión. Su breve etapa como interino dejó buenas sensaciones y su crecimiento como entrenador ha sido progresivo, aunque su reciente despido genera dudas. Podría aparecer como solución temporal, una figura que calme el entorno mientras se define un proyecto a largo plazo.
Gareth Southgate
Un perfil distinto. Experiencia en gestión de vestuarios, liderazgo institucional y una visión más global del futbol. No entusiasma a todos desde lo táctico, pero su capacidad para manejar entornos complejos lo convierte en una opción real.
Un proyecto que vuelve a empezar
La salida de Amorim confirma una realidad incómoda: Manchester United sigue sin encontrar una dirección clara. Cada nuevo entrenador hereda problemas estructurales, una plantilla desequilibrada y una presión que no da margen de error.
El próximo nombramiento no será solo una decisión deportiva, sino una declaración de intenciones. Apostar por un perfil joven, uno institucional o un gestor puro marcará el rumbo de un club que lleva años buscando identidad.
Por ahora, Old Trafford vuelve a esperar. Y en Manchester, como ya es costumbre, el futuro se decide más en los despachos que en la cancha.