Siguen llegando los extranjeros a Cruz Azul; en La Noria tendrán un regreso inesperado
Con 10 futbolistas no formados en México en la plantilla y la llegada de Miguel Borja como el gran refuerzo ofensivo, el club se encuentra obligado a liberar plazas de extranjero antes del arranque del Clausura 2026. La intención de cerrar el fichaje de Agustín Palavecino aumenta la presión interna, en un mercado donde el reloj ya no es aliado, sino amenaza.
En medio de esta ecuación aparece un nombre inesperado en el campamento cementero: Camilo Cándido. El lateral uruguayo regresará a la Ciudad de México tras finalizar su préstamo con Atlético Nacional, club donde mostró un rendimiento regular y levantó un título, pero que decidió no ejecutar su opción de compra. Aunque el jugador pretendía seguir en Colombia, la escuadra verdolaga optó por perfilar la llegada de Milton Casco para reforzar su carril izquierdo, cerrando la puerta a la continuidad del charrúa.
El retorno de Cándido no coincide con la realidad deportiva de Cruz Azul. Nicolás Larcamón, quien ha dado forma a un proyecto táctico definido, no contempla al uruguayo dentro de sus planes. La banda izquierda está blindada con Omar Campos como alternativa natural y con Rodolfo Rotondi como dueño absoluto del sector. La directiva entiende que, más allá del tema administrativo de cupos, tampoco existe una vacante futbolística para el defensor de 30 años.
¿Cándido jugará el Clausura 2026 con Cruz Azul?
El contrato del lateral finaliza en diciembre de 2026, condición que impide un descarte simple. Cruz Azul no desea convertir su inversión en otro caso sin resolución, por lo que Iván Alonso, director deportivo del club, evalúa escenarios con pragmatismo: esperar una oferta cercana a los parámetros del mercado o, en última instancia, activar una herramienta ya utilizada en procesos anteriores —la rescisión de contrato—, alternativa que el club no descarta si la negociación lo exige.
Hoy el futuro de Camilo Cándido en Cruz Azul se escribe con lápiz, no con tinta. Sin ofertas formales sobre la mesa, la posibilidad de otorgarle la carta de libertad se mantiene como un camino viable. Una decisión que, aunque suene drástica, sería funcional para el club en términos administrativos y deportivos. Porque 2026 no es un año para acumular nombres, sino para ajustar piezas. Y en esa reestructura, el uruguayo —por ahora— no tiene lugar en el tablero celeste.