La última vuelta del GP de Qatar dejó más que un adelantamiento: abrió la puerta a un conflicto que terminó escalando fuera de la pista. Todo empezó cuando Lando Norris superó a Kimi Antonelli en los metros finales, una maniobra que, desde la radio de Red Bull, interpretaron como una “cesión” deliberada. Y ahí, como suele ocurrir en Fórmula 1, una frase mal dicha se convirtió en un incendio.
El origen del señalamiento
Mientras Max Verstappen peleaba por mantener vivas sus opciones en el campeonato, Gianpiero Lambiase —ingeniero del neerlandés— advirtió por radio que Antonelli “parecía haber dejado pasar” a Norris. El comentario quedó ahí… hasta que Helmut Marko lo retomó y lo llevó más lejos de lo debido.
El asesor de Red Bull aseguró que el italiano incluso “le hizo señas” al piloto de McLaren para que tomara la posición. No solo eso: insinuó que el toque entre Antonelli y Verstappen en Austria habría sido también parte de un intento por favorecer a Norris. Una acusación grave, gratuita y sin sustento.
Toto Wolff no se guardó nada
La respuesta de Mercedes llegó sin filtros. Toto Wolff defendió a su piloto con firmeza y lanzó un mensaje directo a Marko:
“¿Qué tan poco cerebro hay que tener para decir algo así?”
Para el jefe del equipo alemán, la insinuación era absurda por donde se le viera. Mercedes pelea por el subcampeonato de constructores y no tiene sentido —ni deportivo ni estratégico— favorecer a un rival directo de Red Bull.
“Hay que revisarse uno mismo si se están viendo fantasmas”, remató.
Wolff también aclaró que el cruce con Lambiase quedó resuelto. Ambos hablaron, analizaron el momento y el ingeniero de Red Bull ofreció disculpas por dejarse llevar por la presión del cierre de temporada.
Red Bull rectifica y Marko se retracta
El ruido generado fue tal que Red Bull, de manera institucional, terminó interviniendo. La escudería publicó un comunicado reconociendo que las afirmaciones sobre Antonelli eran “claramente incorrectas”. Las repeticiones mostraban que el piloto de Mercedes no cedió nada: simplemente perdió el auto unos metros y Norris aprovechó.
El propio Marko, tras revisar las imágenes, también ofreció disculpas.
“Fue un error de conducción, no intencional”, admitió.
— Oracle Red Bull Racing (@redbullracing) December 1, 2025
El ataque digital que encendió las alarmas
Tras los señalamientos iniciales, Antonelli recibió una ola de insultos y amenazas en redes sociales. Ahí entró la FIA, que no suele intervenir a menos que la situación se salga del control.
El organismo lanzó un mensaje contundente a través de su campaña United Against Online Abuse:
cero tolerancia al acoso digital, y un llamado a proteger a todos los involucrados en el automovilismo, desde pilotos hasta oficiales y equipos.
La FIA respaldó explícitamente a Antonelli, subrayando que el deporte debe ser un espacio seguro y respetuoso, dentro y fuera del circuito.
We stand in support of Kimi Antonelli. pic.twitter.com/lYPPtgDdOL
— FIA (@fia) December 1, 2025
La versión del propio Antonelli
En medio de la polémica, el piloto italiano explicó lo ocurrido en pista.
Presionó al límite para intentar mantenerse frente a Norris, pero un exceso de potencia al salir de la curva nueve provocó un sobreviraje que casi lo hace perder el control del coche. Logró salvarlo, sí, pero la posición estaba perdida.
“No fue la manera que quería cerrar una buena carrera”, reconoció.