La Federación Turca de Futbol (TFF) atraviesa una crisis sin precedentes luego de que se revelara que más de 150 árbitros profesionales participan activamente en apuestas deportivas, incluso en partidos de sus propias ligas.
El presidente de la TFF, İbrahim Hacıosmanoğlu, confirmó que 371 de los 571 árbitros activos tienen cuentas en casas de apuestas, y al menos 152 realizan apuestas de forma regular.
La TFF, en coordinación con instituciones estatales, ha compartido los hallazgos con la UEFA, que también inició su propio proceso de revisión. Se detectaron más de 10,000 apuestas registradas, incluyendo casos extremos como un árbitro que habría realizado 18,227 apuestas individuales, lo que evidencia un posible conflicto de interés.

Entre los implicados se encuentran 7 árbitros de primera división, 15 asistentes de primera división, 36 árbitros de divisiones inferiores y 64 asistentes de divisiones inferiores.
Posibles sanciones
Ante esta situación, la Fiscalía turca ya ha intervenido, y se anticipan sanciones tanto administrativas como penales. Por su parte, la TFF evalúa la posibilidad de suspender o revocar las licencias de los árbitros involucrados, mientras se proyecta la implementación de protocolos de transparencia y monitoreo financiero para todos los oficiales de partido.
Repercusiones internacionales
El escándalo ha generado alerta en otras federaciones europeas. La UEFA ha solicitado informes detallados y podría emitir recomendaciones para reforzar la vigilancia sobre árbitros en sus competencias, especialmente en contextos donde las apuestas deportivas son legales y accesibles.