
Estallan las broncas entre árbitros y Horacio Elizondo
Una reunión por Zoom este miércoles dejó en claro dos cosas: los árbitros estallaron contra su nuevo líder, Horacio Elizondo, quien les advirtió a todos que no le temblará la mano para ejercer su autoridad, a pesar de que los silbantes mexicanos están acostumbrados a la grilla y a sacar presidentes de la Comisión.
“Las puertas están abiertas para el que quiera irse”, les dijo el internacional argentino a los silbantes mexicanos.
Horacio Elizondo, quien dirigió el partido de inauguración y el de juego de clausura en la Copa del Mundo de Alemania 2006, fue considerado en su tiempo el mejor árbitro del planeta. Recién integrado a la Comisión de Arbitraje de la FMF ha iniciado su trabajo con firmeza y ya se dieron cuenta de ello los silbantes nacionales.
Horacio ha sido asesor en varios países y en su natal Argentina, impartiendo sus conocimientos como también lo ha hecho en programas de televisión.
En la reunión del miércoles pasado, escuchó las quejas de algunos árbitros mexicanos. Particularmente Fernando Hernández Gómez, quien le preguntó que antes que impartir justicia en la cancha, el árbitro es un ser humano con obligaciones personales y familiares y que estar suspendido como está ahora le impide planear su vida como cabeza de familia.
Mientras Elizondo les pedía mejorar en su trabajo, el llamado “Curro” Hernández pidió la palabra para indicarle a Elizondo que, “hablando con la verdad, como usted nos ha pedido”, señaló que el árbitro en la cancha pueda acertar y fallar y que cuando se equivoca acepta las consecuencias. Pero le indicó que “el árbitro es padre de familia” y necesita saber qué ingresos tendrá para organizar su vida familiar. Le pidió saber “el rango” de un castigo para prever en esas cuatro, cinco o seis semanas cuáles serán sus ingresos “y con esa claridad yo podría saber si me tengo que poner a vender papas o medias” para mantener a su familia.
Quejas siguientes expusieron Daniel Quintero Huitrón, Adonaí Escobedo González y hasta Katia Itzel García Mendoza.
Un árbitro central en México gana 36 mil pesos por partido. Y los 10 árbitros internacionales tienen un sueldo mensual fijo de 60 mil pesos, mientras que los que no tienen gafete cuentan con un salario de 40 mil al mes. Los jueces de línea ganan 20 mil por partido, el cuarto árbitro se lleva 9,500 pesos por juego, mientras que el VAR recibe 20 mil y el AVAR 15 mil.
Recibir castigo de partidos para árbitros, jueces de línea, integrantes del VAR o cuartos árbitros, significa una pérdida importante en sus ingresos mensuales.
Durante esa misma charla, la asistente tapatía Sandra Elizabeth Ramírez Alemán, hizo uso de la palabra para aclararle a Elizondo que aunque ella pertenece a la delegación Jalisco y entrena en Guadalajara “junto otros 80 árbitros”, lo hacen con la misma intensidad que los que entrenan en Toluca. Mostró su inquietud porque Elizondo quiere a todos los árbitros vayan a Toluca, pero muchas veces no se puede porque ella como árbitro FIFA tiene también obligaciones internacionales que cumplir en Concacaf y en otras confederaciones.
Muchos árbitros pertenecen a distintas delegaciones y entrenan en sitios alejados a la sede de la Federación Mexicana de Futbol, como César Arturo Ramos Palazuelos, que vive en San Diego, California, Estados Unidos y entrena en Tijuana. Horacio Elizondo fue claro al decirles que él toma las decisiones y que los árbitros que van a dirigir cada semana son los que estén en mejor momento.
“Rompamos esa estructura que tenían antes”, les pidió, convocando a la apertura para que hablen de frente con él de cualquier tema profesional o personal que estén viviendo. “A mí me encanta que me hablen, que me desafíen, que tomen la palabra y me digan ‘esto no me gusta’. Aquí no se le va a poner la cruz a nadie por hablarlo de frente”, les pidió.
Y mandó un mensaje final contundente a los inconformes: “Se los dije en la concentración y se los digo ahora. Las puertas están muy abiertas”.
Vienen seguramente muchos capítulos de esta nueva novela en la Comisión de Arbitrajes, que vive uno de los peores momentos de su historia.