2 de octubre: la masacre a días de México 68

México estaba a solo diez días de vivir el evento deportivo más importante de su historia. Atletas de todo el mundo comenzaban a llegar a la capital, las instalaciones olímpicas ultimaban detalles y el país se preparaba para convertirse en el centro del deporte internacional. Sin embargo, el 2 de octubre de 1968, la masacre de Tlatelolco cambió por completo la antesala de unos Juegos que debían proyectar celebración y modernidad.

De Tlatelolco al encendido del pebetero

La Plaza de las Tres Culturas reunió aquella tarde a miles de estudiantes y simpatizantes del movimiento estudiantil. La intervención de las fuerzas del Estado terminó con un número de víctimas que todavía no ha podido establecerse con precisión. Todo ocurrió mientras México esperaba la llegada de delegaciones internacionales para unos Juegos programados del 12 al 27 de octubre, con 5 mil 516 participantes de 112 países.

La competición no fue suspendida. Diez días después, el Estadio Olímpico Universitario abrió sus puertas para la ceremonia inaugural y Gustavo Díaz Ordaz declaró formalmente inaugurados los Juegos de la XIX Olimpiada. En uno de los momentos más recordados, Enriqueta Basilio se convirtió en la primera mujer en encender un pebetero olímpico, una imagen que terminó formando parte de la historia del deporte mexicano.

México 68 terminó haciendo historia deportiva

Una vez iniciadas las competencias, los Juegos dejaron actuaciones que todavía permanecen entre las más famosas del olimpismo. Bob Beamon saltó 8.90 metros y destrozó el récord mundial de salto de longitud; Dick Fosbury revolucionó el salto de altura con una nueva técnica y atletas como Kip Keino brillaron en la altitud de la Ciudad de México.

También hubo imágenes que trascendieron las pistas. Tommie Smith y John Carlos levantaron sus puños enguantados durante la premiación de los 200 metros, convirtiendo el podio olímpico en escenario de protesta contra la discriminación racial. México 68 terminó siendo unos Juegos extraordinarios por sus récords, innovaciones y figuras, pero también una edición imposible de separar del contexto social que la rodeó.

Por eso, cada 2 de octubre también forma parte de la historia deportiva de México. No ocurrió dentro de una pista ni decidió una medalla, pero sucedió apenas diez días antes de que el país recibiera al mundo y cambió para siempre la manera en que se recuerda aquella histórica edición olímpica.

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